En la primera entrada de nuestro especial sobre innovación abierta hablamos sobre el concepto en sí. Los cambios que supone la innovación abierta frente a técnicas tradicionales de innovación que sólo miraban al interior de la empresa y no al ecosistema que las rodea.
En esta segunda entrega hablaremos de cuatro casos de estudio en los que esta forma de crear nuevos productos y servicios destaca enormemente. Casos en los que las empresas involucradas decidieron mirar más allá de sus propias fronteras internas para descubrir un mundo de colaboración, eficiencia y, sobre todo, efectividad. Boeing, Procter & Gamble, Google y Apple son los protagonistas.
El 787 Dreamliner de Boeing
Los proyectos de gran envergadura suelen adaptarse de una forma satisfactoria al campo de la innovación abierta. Sobre todo aquellos que requieren, sí o sí, la participación de numerosas firmas y empresas. Un claro ejemplo de ello fue la fabricación de uno de los últimos modelos de Boeing, el 787 Dreamliner.En la construcción del avión participaron empresas de 130 ciudades diferentes, que trabajaron conjuntamente más de 5 años hasta fabricar el primer producto definitivo; España estuvo representada por más de 20 empresas del cluster vasco HEGAN. En el proceso participaron desde universidades hasta otras grandes empresas, dando lugar a uno de los aviones más avanzados de los últimos tiempos. Como bien expresaban en este artículo de El País, con este tipo de procesos Boeing dejan de ser meros fabricantes de productos para convertirse en directores de una orquesta formada por múltiples empresas.
Procter & Gamble
En el año 1999 Procter & Gamble (P&G) invertía más que nunca en su departamento de I+D+i. Sin embargo esas cuantiosas sumas de dinero no se estaban traduciendo en la comercialización de productos; es más, menos del 10% de las patentes de la empresa estaban siendo utilizadas en productos reales.Ante esta situación la firma tomó una decisión que en su momento pocos entendieron: reduciría la inversión en I+D+i hasta límites antes insospechados y acudiría a la innovación abierta para continuar siendo líder en su segmento. Lo que P&G buscaba, como se puede ver en el siguiente diagrama, era convertirse en un World Class Innovator.
El gigante americano, propietario de marcas como Gillete o Duracell, llegó a acuerdos con numerosas pequeñas y medianas empresas para que ellas fuesen quien iniciasen los procesos de innovación, asegurándose P&G un alto nivel de colaboración y efectividad. La empresa incluso llegó a comprometerse a que la mayoría de sus innovaciones tuviesen su origen fuera de la empresa.
Los resultados saltan a la vista y hoy en día P&G es considerada como una de las empresas más innovadores de la economía mundial.
Las grandes empresas tecnológicas
Apple
Bien es cierto que la relación entre Apple y mucho de sus colaboradores (o proveedores) no es la mejor en estos momentos, sobre todo en lo que se refiere a Samsung. Sin embargo el iPod y los iPhone podrían considerarse como un verdadero ejemplo de innovación abierta y de colaboración entre distintas organizaciones.Como explican en este artículo del New York Times sobre la fabricación del iPhone, el proceso desde la idea hasta la producción fue largo y costo. Para fabricar el primer iPhone fueron necesarios más de 6 años de investigación y se invirtieron más de 150 millones de dólares.
Apple es, en comparación con otros gigantes de Silicon Valley, una empresa mediana en cuanto al número de trabajadores. Por ello es habitual que la empresa acuda a otras fuentes de innovación para alimentar su propia llama: proveedores externos, universidades con una alta capacidad de innovación en las que se comienzan a probar las ideas de los directivos, etc. En definitiva, un conglomerado de empresas que juntan sus esfuerzos con el objetivo de reducir tiempos y aumentar la efectividad. Si no todavía no habéis leído el artículo del New York Times recomendamos su lectura.
Desde entonces Google acude asiduamente a la educación universitaria como fuente de innovación. Buen ejemplo de ello son tres herramientas presentadas recientemente por la compañía de Mountain View en pro de la libertad de expresión. Aunque las tres son comercializadas por Google fueron creadas por la Universidad de Washington y la empresa Brave New Software. Colaboración en estado puro.
Estos son cuatro casos que ilustran perfectamente las posibilidades que ofrece la innovación abierta. En futuras entradas analizaremos otros casos no tan exitosos o los errores más comunes en este ámbito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario